viernes, 25 de noviembre de 2011
miércoles, 23 de noviembre de 2011
viernes, 11 de noviembre de 2011
lunes, 7 de noviembre de 2011
Our first trip
viernes, 9 de septiembre de 2011
lunes, 29 de agosto de 2011
domingo, 28 de agosto de 2011
lunes, 11 de julio de 2011
domingo, 19 de junio de 2011
viernes, 13 de mayo de 2011
jueves, 5 de mayo de 2011
miércoles, 4 de mayo de 2011
La cámara se roba nuestra alma.
Se la lleva a quién sabe dónde vuelta un negativo arañado en celuloide para, más tarde —si es que tenemos suerte y no terminamos en un ataúd de archivos olvidados—, ser transfigurada nuestra ánima en una impresión en papel fotográfico donde cualquiera pueda leer en nuestros ojos traslapados en tiempo y espacio los profundos miedos, el hastío superficial o la felicidad arrebatadora que nos habitaba en el momento del clik, adivinar y conjeturar sobre quiénes somos en la tensión de nuestros labios y cejas, el rubor de mejillas, el acomodo aéreo de brazos y manos, hombros y espalda. La cámara nos puede desintegrar en una marejada de datos binarios digitalizados que no son más que un flujo de información amorfa que al ser descomprimida en una computadora reviven —reintegran como en la teletransportación de Viaje a las estrellas— nuestras gesticulaciones, la cuales tal vez no vayan más allá de nuestras máscaras y escudos de apariencia: cartón-piedra.
Quizá porque sabemos que las cámaras, al fotografiarnos, filmarnos o grabarnos hurtan descaradamente nuestra aura y nos debilitan, dejando perforado halo y ectoplasma, expuestos a que manos y conciencias perversas hagan magia negra con el aura que inevitablemente rodea nuestros retratos, tal vez por esta certidumbre atávica que nos previene del peligro, es que dejamos de ser nosotros mismos cuando sabemos que la lente de una cámara nos apunta: una video cam, una Lumix analógica, el ojo espía de un teléfono celular o iPhone. La conciencia de estar frente a una posible foto nos lleva a tomar una actitud irreal, a instalarnos en una pose tanto más estudiada por cuantas más fotografías y videos se nos tomen.
¿Seremos capaces de representar a quien en realidad somos frente al lente de una video HD? A la hora de ser fotografiados, ¿nos interesa ser sinceros y diáfanos —dejar de ser los actores de nosotros mismos— para que quien nos vea vueltos un documental o un fotograma sepa de nuestras profundidades? Esto es peligroso, atemorizante.
El proceso puede ser largo, estar sembrado de dudas. La responsabilidad de este proceso puede ser incluso más demandante cuando el retratado, el radiografiado, lleva sobre sus hombros la representación de un anhelo y una conciencia colectiva, cuando uno es la sublimación abierta en carne viva de un momento de la historia, cuando uno es un personaje público querido y celebrado. Entonces la pregunta es: ¿quiero mostrar mis tripas, mi dolor y mi felicidad que son en última instancia sólo mías, mis tesoros más preciados? ¿Puedo hacer de mi intimidad un objeto de espectación?
Esto un bonito regalo, una visión diferente.
jueves, 14 de abril de 2011
jueves, 7 de abril de 2011
lunes, 4 de abril de 2011
martes, 29 de marzo de 2011
lunes, 28 de marzo de 2011
viernes, 25 de marzo de 2011
lunes, 21 de marzo de 2011
martes, 15 de marzo de 2011
Una razón por la cual el "nacionalismo" ha mantenido su atractivo a través de los siglos puede ser el hecho de que pertenecer a una nación cultural, económica o políticamente fuerte da a la persona una agradable sensación de pertenencia, sin importar su propia contribución a su fuerza.
Otra posibilidad defiende que las personas son seres sociales, y el formar parte de un grupo sociopolítico como la nación, es ventajoso y contribuye a su desarrollo, se considera que es la expresión de un rasgo general del comportamiento social favorecido evolutivamente, relacionado con el tribalismo.
En ocasiones puede surgir un sentimiento nacionalista cuando los miembros de una comunidad se sienten amenazados o atacados por otra comunidad o estado. Puede surgir como respuesta a otro nacionalismo.
"bullshit to me."
lunes, 14 de marzo de 2011
domingo, 13 de marzo de 2011
EL HOMBRE: UN MICROCOSMOS
El hombre es el Universo en miniatura. En otras palabras, las fuerzas y factores que constituyen el Universo en todos los niveles también están presentes en la naturaleza del hombre, sin excepción. El símbolo del Árbol de la Vida es el compendio de la visión macrocósmica y microcósmica del Universo.
Al aprender a despertar y aplicar las fuerzas simbolizadas dentro de él, somos capaces de despertar las esferas de nuestra propia naturaleza interior. Mientras por un lado las fuerzas y los poderes dentro del Árbol representan sucesivas fases de evolución del Universo, por otro lado ellas representan también sucesivos niveles de mayor con ciencia y energía en cada uno de nosotros. La idea de trabajar con el Árbol es expandir nuestro alerta del Universo y despertar nuestra conciencia a las energías y fuerzas que existen simultáneamente dentro de él y de nosotros mismos.
A través del estudio y la meditación, y de algunos simples ejercicios, podemos convertirnos en un Árbol viviente, lleno de todas las fuerzas inherentes y las energías del Universo. Tenemos las raíces en la tierra y la cabeza en el cielo, y circulando a través de nosotros están a nuestra disposición todas las fuerzas del Universo.
"Esto es Magia, es la Magia de la vida".
viernes, 11 de marzo de 2011
jueves, 24 de febrero de 2011
jueves, 10 de febrero de 2011
martes, 8 de febrero de 2011
lunes, 7 de febrero de 2011
domingo, 6 de febrero de 2011
Art is what you can get away with...


